miércoles, 3 de noviembre de 2010

RESEÑA DE SUPERMAN: EARTH ONE

Llevamos tiempo esperando esta historia, primera de la línea Earth One de DC Comics, que viene a narrar orígenes alternativos de los personajes de la casa. J. Michael Straczynski se encarga de coger las riendas de Superman y de, según sus palabras del prólogo (un prólogo cargado de respeto y amor por el personaje hasta un punto que me ha sorprendido), de “cumplir un sueño de la infancia” al poder contar su versión de Superman.

Y qué versión.

Me vienen a la cabeza adjetivos como “impresionante”, “sobrecogedora”, “impactante” y otros muchos que mejor no menciono por si los niños; pero en inglés hay una palabra que define a la perfección lo que este cómic transmite: breathtaking, literalmente “que quita el aliento”. Porque hay momentos en los que estás leyendo y piensas: sí, esto SÍ. Así tiene que ser.

El contexto de la historia es completamente contemporáneo. Tenemos a Clark Kent, un joven de alrededor de veinte años, que se dirige a Metropolis para buscarse la vida. Pero no de cualquier manera, sino como estrella de fútbol, científico de la mejor compañía o cualquier otro trabajo en el que ganar una fortuna con sus prodigiosas habilidades, con la intención de mantener a su madre como una reina el resto de su vida, algo que le prometió a su padre antes de morir. Straczynski establece así un concepto muy marveliano de Superman, que, como Spider-Man en sus inicios, pretende primero beneficiarse de sus poderes económicamente antes que ofrecerse al mundo (aunque sea para solventarle la vida a su madre, lo cual no es un concepto deshonesto en absoluto). Pero la “conversación” con su padre en el cementerio deja bien claro la bondad del personaje, que no piensa dejar de lado el ayudar a la gente, pero sin descuidar el ser feliz y ganar dinero. Un héroe a medias; porque un verdadero héroe no piensa en sí mismo. Pero así arranca la historia, algo totalmente comprensible para un Clark de apenas veinte años y con las ideas todavía no muy claras.

Un recurso que me ha encantado cómo se usa, ha sido el flashback. Toda la infancia de Clark, las conversaciones con Jonathan, los recuerdos de Krypton, están formidablemente insertadas en la historia mediante recuerdos de Clark en los momentos más adecuados (incluso cuando Superman está bajo un haz de sol rojo que lo está dejando roto). Gracias a este recurso, Jonathan se convierte en un personaje crucial y “vivo” en esta historia, artífice no solo de haberle dado a su hijo el nombre de “Superman”, sino, como siempre ha sido, de haberle instado a hacer algo grande con sus poderes, de exponerse al mundo y dar la cara. Como siempre, la constante se repite: si Superman es Superman, es gracias a sus padres. Los poderes lo convierten en súper; sus padres lo convierten en un héroe.

También Clark desconoce su origen, aunque sabe que no procede de la Tierra. A lo largo de la historia vamos conociendo algún detalle más, pero no es hasta la llegada del villano Tyrell y su raza (un villano con un look a lo cantante de Kiss que no puede disimular que ha sido ideado por Straczynski) cuando conocemos la historia completa. Interesante la licencia de que Krypton fuera deliberadamente destruido por un planeta rival de su propio sistema solar (como dice el villano, “¿acaso un planeta decide estallar de la noche a la mañana sin dar siglos de advertencias?”), lo que permite la persecución de su último hijo. Y dicho esto sin medias tintas: Clark es, realmente, el último hijo de Krypton. Nadie más sobrevivió. Se confiere un toque muy acertado con la introducción de ese personaje que permanece en la sombra, que proporciona su tecnología superavanzada para ayudar a destruir Krypton y que bien podía ser la interpretación straczynskiana de Brainiac. Todo esto en pos del enfrentamiento demoledor entre Superman y Tyrell. Straczynski se permite, aparte de la acción, detalles de gran calidad, como reírse de la típica explicación del villano de sus planes en medio de la pelea, y aprovecharla para dar un giro dramático a la historia. Formidable.



Otra cosa a tener muy en cuenta, es que la historia no solo se sostiene, sino que resulta perfecta tal y como está, sin contar con dos elementos sempiternos en la historia de Superman: la kryptonita… y Lex Luthor. Sí, hay un científico calvo y gordo que trabaja para el gobierno, del que jamás se dice el nombre y que aparece en cuatro viñetas contadas. Pero no es Lex Luthor, al menos no un Lex Luthor que aporte nada a la historia. Ni falta que le hace. Y para doblegar a Superman no se emplea la consabida kryptonita, sino el conocimiento de la raza de Tyrell sobre la naturaleza kryptoniana y el sol rojo que les afecta a ambos. Y, por supuesto, la fuerza bruta, en un combate realmente espectacular (y muy cinematográfico, ya me entendéis) que hará las delicias de cualquiera. Nada que ver con la pausada saga "Grounded" que está desarrollando el guionista en la cabecera mensual Superman.



Además, el desarrollo de los personajes merece todo el elogio del mundo. Tenemos a los personajes de siempre totalmente adecuados al contexto moderno, y no solo porque Jim (ya no Jimmy) lleve una moderna cámara réflex de Canon, sino por cómo se comportan. Lois es una tía guerrera, valiente, sin miedo a la verdad y comprometida con su trabajo (y avispada, como vemos en el guiño final en el que cree reconocer “algo” o a “alguien” en ese Clark Kent con gafas…); Jim es un fotógrafo “de batalla”, alguien que deja muy atrás su yo pecoso y con pajarita y se convierte, para mí, en el personaje revelación del tomo: un tío valiente que es capaz de pronunciar la frase “moriría por la verdad”, estando cara a cara con un robot que va a aplastarlo, o de penetrar en el haz de sol rojo para ayudar a ese desconocido que viste de azul y rojo; Perry es el editor en jefe rudo, que vive y respira el Planet por cada poro de su piel, que se resiste a abandonar un diario que es su vida aunque sabe que se está hundiendo, como el capitán que no se marcha de su barco. Es memorable al final, cuando el Planet resurge de sus cenizas, la actitud de Perry de estar saboreando el momento y no compartirlo con la competencia. Ese es el Perry que mola.


Y Clark… Clark es FANTÁSTICO. La evolución natural del personaje en estas ciento y pico páginas plasma el recorrido de alguien poderoso hasta convertirse en un héroe. Una decisión nada fácil para alguien que, como vemos, puede ser lo que quiera, y la grandeza radica, una vez más, en su decisión (motivada por su educación) de compartir sus dones con el mundo. Pero de la intención original de sacar tajada, pasamos a la completa dedicación para la causa, a aceptar un trabajo en un diario en horas bajas (al que él devolverá a su esplendor con la exclusiva de Superman) solo por la calidad humana de la gente que ha visto en él. Quiero destacar también la genial transcripción de la entrevista que Clark Kent realiza a Superman, y que se encuentra en las páginas finales del volumen. No os la perdáis, porque es una maravillosa declaración de intenciones de un héroe brillantemente escrita.


Y como no quiero desvelar demasiado para no arruinaros la lectura del que, para mí, es el Elseworlds definitivo (y muy superior al origen de Geoff Johns y Gary Frank), voy a comentaros mis impresiones sobre el equipo creativo. Por una parte, el guión de Straczynski es, sencillamente, sublime. Los diálogos son estupendos, nada pesados; los recursos narrativos están perfectamente usados, y el ritmo de la historia es apabullante; no querrás dejar de devorar las páginas hasta el final. Pero claro, todo esto no hubiera sido nada sin un dibujo adecuado, y ahí entra Shane Davis. Su diseño de personajes es formidable; el dibujo, humanizado pero estilo cómic (a esta historia no le hubiera ido nada un estilo fotográfico a lo Alex Ross); el color y el sombreado, perfectos. Y aunque hay algún panel en el que la cara de Clark se antoja un poco rara, son muy pocos en comparación con los que resultan magníficos. Las apariciones de Superman son brutales, y el traje es una maravilla que estoy seguro influirá mucho en la próxima película (quedaos con el detalle del contorno amarillo del escudo pentagonal de la S, o de las costuras del traje para separar dos tonos de azul, modernizando el aspecto del traje pero sin quitarle el toque clásico de toda la vida). Además, es evidente que se ha modernizado el look de Clark, no solo por rejuvenecerlo y hacerlo menos grande, muscularmente y en altura, que en otras versiones (de hecho, por edad, podría ser más un Superboy que un Superboy… y por aspecto, podría recordar incluso a Peter Parker), sino por el peinado, las facciones y el vestuario. No obstante, al final tenemos al Clark “de siempre”, trajeado y con gafas, con el que Straczynski da un puñetazo en la mesa y deja claro que se puede revitalizar al personaje, sí, pero que hay elementos que siempre deben respetarse. La portada, bastante comentada por lo oscuro de la imagen que muestra a un Superman amenazante, me parece totalmente acertada. Y resume a la perfección la historia: sí, es un joven capaz de hacerte cenizas con la mirada, alguien que puede inspirar temor... Pero si miras debajo, verás a Superman. Creo que es un simbolismo perfecto de lo que la historia quiere contar.


Insisto en que el villano alienígena es la parte más floja y menos original pese a su origen, que sí está muy bien pensado, aparte de que su aspecto es… cuanto menos, curioso. Pero aún así, su motivación y su desarrollo son perfectamente compatibles con el tono de la historia, no hace aguas y resulta comprensible, y toda historia sobre un héroe en alza necesita un pretexto para que éste aparezca y se revele al mundo. Para eso tenemos a Tyrell, ni más ni menos. Porque esta historia se queda en el origen de Superman; lo de después, queda a criterio de cada uno, y ya lo hemos vivido de mil maneras.


En fin, reconozco que estoy impresionado. Tenía buenas expectativas con esta historia, quizá demasiadas; pero han sido superadas, y eso me alegra. Si Secret Origin me dejó una sensación agradable de conjunto pero con un poso agridulce, Earth One me ha dejado completamente satisfecho en todos los aspectos, incluso en los que creía que me iban a chirriar más. Para mí, este es un genial origen de Superman adecuado a los tiempos modernos, desechando como innecesario lo que ya se ha convertido en molestas constantes, y adecuando los elementos inmutables combinando el respeto por lo clásico con la necesaria revitalización. Tanto es así, que me parece un inmejorable punto de partida para la nueva película, y estoy convencido de que se va a convertir en una obra influyente y referencial para el futuro del Hombre de Acero.



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6 comentarios:

  1. La historia la leí hace un tiempo y ayer mismo compré la reciente edición de Planeta. Me gustó mucho, más el guión que el dibujo. A mí Shane Davis me convence a ratos. Hay ocasiones en las que los rostros no están muy bien definidos y ocasiones en las que las imágenes parecen estar congeladas. La estructura de la nave en la que llega Kal tampoco me entusiasma mucho, sin embargo el traje está muy bien. A pesar de ello, como dice Javier esto SÍ, así tiene que ser. Una imagen memorable que aún retengo es aquella en la que Clark pasea a solas por Metropolis y observa a través de un cristal a personas sentadas en un bar disfrutando. Ojalá la secuela mantenga el mismo nivel. A ver si Planeta comienza a publicar la etapa de este guionista en la colección SUPERMAN, porque como sea así desde luego va a dar mucho de qué hablar

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  2. Bueno. Pues ya he leído este cómic que tenía muchísimas ganas de leer desde que se anunció en U.S.A.

    Lo que yo me pregunto es: ¿Cómo puede ser posible que haya gente a la que no le gusta este nuevo origen? Más que le pese a muchos es un origen contemporáneo, hecho para los nuevos lectores del siglo XXI. Es la revitalización que el personaje necesita para que muchos se puedan sentir identificados con él.

    El dibujo de Shane Davis, es sencillamente rompedor: rompedor para ofrecernos un Superman moderno en un mundo moderno. El color oscuro y grisáceo que se le da a muchos de sus dibujos ayudan a darle ese toque realista y humano y Superman necesita más que nunca, para recuperar el podio en el mundo de los cómics.

    Y Strazcinsky hace lo que mejor se le da: reinventar a un personaje y ofrecerlo de un modo que siga las pautas y las líneas ya marcadas pero que sabe a nuevo. Algo sorprendente y original. Como guionista, y profesional que es el mejor en lo suyo, sabe dejar flecos abiertos para la secuela.

    En líneas generales, me encanta el guión y el argumento: la invasión alienígena no es sólo una invasión: vienen buscándolo a él. Para matarlo y acabar para siempre con una raza que han considerado enemiga. La destrucción de Krypton se achaca a unos motivos nunca vistos que enlazan con la salida del pequeño Kal-El del planeta Krypton.

    Lo mejor de todo: El artículo de periódico que viene al final del cómic. En ese artículo podemos ver lo que Strazcinsky ha querido hacer con Superman, lo que significa para él, y lo que puede significar para todos nosotros.

    Mi nota es de 10, y lo voy a resumir con unas palabras del artículo que acabo de citar: ]SUPONGO QUE LO MÁS IMPORTANTE ES QUE HAYA ALGO "SUPER" PERO CUANDO LLEGAMOS AL FINAL QUEDA CLARO QUE SIGUE SIENDO UN HOMBRE.

    Gracias desde aquí, Strazcinsky. por haber reinvetado al Hombre de Acero para el siglo XXI.

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  3. Ummmm hay muchso debates en torno a superman.....

    Yo quede intrigado cuando en un debate sobre comics me dijo

    -a bruce tuvo un suceso tragico antes de ser superheroe, spiderman, linterna verde, wolverine,etc etc, la lista es larga...

    A la conclusion que llego es que KAL tuvo todo desde el inicio y con sus poderes SUPERMAN es un hipocrita...

    Cuidar? me dijo... umm es solo jugar a Diosesito protector---

    Y creo que apoyo la opinion de amigo, soy fan de superman pero me he dado cuenta de que bueno, le falta algo que le amerite ser un heroe verdadero.

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    1. Con ser humilde y del pueblo es mas que suficiente. No como Batman, un oligarca, que llama "justicia" a la practica de la brutalidad sobre los estratos marginalizados de la sociedad.

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  4. Y aunque este es un post antiguo, no me cuadra el último comentario y para los que lo lean a futuro les dejo esta nueva reflexión: Superman es el único héroe verdadero desde el inicio, pues él decide usar sus grandes poderes en favor de la humanidad en vez de con ellos conquistar y gobernar para siempre a la pobre y débil humanidad.

    Cuántas veces nos ha pasado que alguien en la vida real al llegar a ejercer un cargo importante y "se le suben los humos", se olvida de dónde vino y de quines le rodean, su vuelve prepotente y sólo vela por sus intereses.

    Respeto mucho a todo esos otros héroes, pero el hecho trágico en su vida es su debilidad, en mi opinión ellos son los falsos héroes. Pues sin ese hecho trágico nunca hubieran visto más allá de sus narices y ayudado al mundo, tuvieron que vivir la tragedia para querer evitarla (en especial Batman y Spiderman) Pero Superman simplemente decidió ayudar a los demás por decisión propia.

    Me robo una frase bíblica: "Bienaventurados los que han visto y han creído, pero dichosos aquellos que sin ver han creído".

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  5. EL GUION ESTA BIEN Y EL DIBUJO MAS O MENOS, ESTA VERSIÓN DE SUPERMAN ES MUY PODEROSA AUNQUE TARDAN MUCHO PARA PUBLICAR UNA NOVELA.

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