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viernes, 6 de febrero de 2015

RESEÑA DE SUPERMAN: EARTH ONE VOLUMEN 3

SUPERMAN: EARTH ONE VOL. 3

Guion: J. Michael Straczynski
Dibujo: Ardian Syaf y Sandra Hope
Reseña de Javier Olivares

AVISO: LA SIGUIENTE RESEÑA CONTIENE **SPOILERS** DEL CÓMIC. SIGUE LEYENDO BAJO TU RESPONSABILIDAD. (Recomendable, por no decir imprescindible, haber leído Earth One Volumen 1 y Volumen 2.)

Encontrarse con un cómic como Superman: Earth One Vol. 3 es un auténtico festín para un lector aficionado al Hombre de Acero y, seguramente, para cualquier lector de cómics. Y no solo porque el actual New 52 de la DC nos está dando más pena que gloria, sino porque esta nueva entrega de la línea Tierra Uno de Superman es muy buena. Muy, pero que muy buena.

La sinopsis de la historia es relativamente simple. Seguimos acompañando a Clark Kent en su difícil y solitaria doble vida, adaptándose al Daily Planet, lidiando con una relación romántico-fraternal con su vecina Lisa, y por supuesto teniendo que enfrentarse a un nuevo villano que en esta ocasión proviene de su mismísimo planeta: Zod. Un Zod que a base de artimañas y valiéndose del miedo que los humanos sienten por el recién llegado Superman, conseguirá meterse a los gobiernos en el bolsillo para que le ayuden a intentar matar al Hombre de Acero, cosa que casi lograrán gracias al ingenio del matrimonio Luthor y a su descubrimiento de cómo la radiación de sol rojo afecta el organismo del kryptoniano dejándolo sin poderes. Finalmente, Superman recibirá la ayuda de Lex Luthor, quien querrá expiar su parte de culpa por haber creado el arma anti-Superman ayudándolo a vencer a Zod. Desgraciadamente, Lex muere salvando a Superman y esto provoca que su esposa jure dedicar el resto de su vida a terminar con el alienígena. Así, al final de la historia Superman habrá demostrado al mundo que él no es la amenaza que deben temer, sino que lo son aquellos que consigan derrotarlo, y dejará muy claro que su intención es ayudar pero que no piensa tolerar que vuelvan a intentar matarlo. Y también dará una oportunidad a su amistad con Lois Lane y a su romance con Lisa, sin dejar de lado su otro trabajo como protector de la humanidad.

A priori la historia suena a típico guión de cómic de superhéroes, pero creedme que esta es ante todo una historia de personajes en la que especialmente brillan los secundarios y lo bien definidos que están los lazos entre todos ellos. Con el hilo conductor de un Clark Kent que no ha perdido ese toque Peter Parker que caracteriza la visión de Straczynski de Superman -lo cual no es malo ni bueno, simplemente es Straczynski y en este caso hasta le va bien-, nos encontramos con personajes fascinantes. Por ejemplo:

-Lisa Lasalle: tras ese nombre con doble ele, siguiendo la tradición más clásica en la historia de los amoríos del kryptoniano, nos encontramos con una suerte de Mary Jane para este spidermanizado Hombre del Mañana. No es un secreto que Lisa, actriz de vocación, desempeña de tanto en tanto la profesión más vieja del mundo, lo cual no le importa en absoluto a un Clark Kent que nunca se había planteado eso del amor, y que incluso nos deja frases muy a lo Sheldon Cooper (Big Bang) al hablar sobre "esa chica que es su amiga, pero no es su novia". Lisa se convierte no solo en la salvadora de Clark durante su pelea, sino en la única persona en conocer su secreto y, por qué no decirlo, en todo un puñetazo sobre la mesa en cuanto a las novias de Superman se refiere. Podríamos decir que Lisa es una amalgama entre lo que tradicionalmente son Lois (el romance por excelencia), Lana Lang (el primer romance y confidente de su secreto) y Jimmy (el sempiterno Superman's Pal). No lo voy a negar, me encanta Lisa. Llegué a temer durante el cómic que la fueran a matar, pero por suerte de momento ha sobrevivido a este volumen (¡veremos a ver si aguanta el cuarto!).


-Lois Lane y Jimmy Olsen: lamentablemente, de nuevo la periodista del Planet y eterna novia de Superman sigue sin coger protagonismo en esta línea. La presencia de Lois en este cómic es escasa, aunque correcta, pero desde luego nada queda de ese romance entre ella y Superman que siempre ha caracterizado sus historias, y su relación pasa a ser meramente profesional (Lois-Clark) y de amigos/confidentes (Superman-Lois) con Super-Bat-Señal incluida. En cuanto a Jimmy, tan solo pasa por ahí con una cámara colgando. Es un personaje sin auténtica presencia en este volumen, y es una verdadera pena porque en el Volumen 1, Jimmy parecía muy prometedor. Pero no siempre te toca jugar y en esta ocasión Jimmy ha chupado banquillo.


-Lex y Alexa Luthor: al final de Earth One Vol. 2 se nos presentaba al matrimonio Luthor y esto prometía una revisión del más conocido de los villanos de Superman. Y vaya si ha sido una revisión. En la versión de Straczynski del Hombre de Acero, Lex Luthor es un científico, sí, pero ni es calvo, ni megalómano, ni en absoluto es un villano. Es más, su sentido de la moralidad es de una nobleza intachable, hasta el punto de que se juega la vida y la pierde con tal de hacer lo correcto, que para él era salvar a Superman y enmendar su error. Está claro que Lex no es el típico científico que quería vivir el resto de su vida sabiendo que su invento había costado vidas inocentes. Aunque fuesen vidas alienígenas.


En cambio, y aquí hay otro arriesgado enfoque que rompe con lo tradicional, Alexa Luthor sí tiene ese punto de maldad y manipulación del que Lex carece. Ella sí que está decidida a matar a Superman por un bien mayor (aunque Superman no haya dado motivos para ello todavía), y su transformación final en archienemiga del kryptoniano hace que esta nueva revisión de la mitología de Superman no carezca de su Lex Luthor. Solo que ahora es una mujer y que su motivación es más creíble que haber perdido simplemente el pelo. 

-Zod: podríamos pensar que volver a servirse de Zod es demasiado reiterativo, y el argumento sería válido. Pero este Zod funciona. La motivación inicial del villano sigue siendo la de siempre: dominar Krypton. Sigue existiendo esa escisión entre él y Jor-El que condenará a los dos la enemistad. Pero todo toma una dimensión mucho mayor cuando descubrimos que el propio Zod es quien "vendió" Krypton a la raza de los Dheronianos, siendo directo responsable de la destrucción del planeta, lo cual confiere al personaje una dimensión muy importante. La obsesión de Zod con destruir hasta al último kryptoniano puede parecer un tanto desmedida, pero las motivaciones de los villanos rara vez resultan 100 por 100 creíbles. No obstante, este Zod lo compensa con una crueldad, sadismo y violencia pocas veces vista, y nos deja una memorable batalla contra Superman sin necesidad de destruir media Metropolis (otra vez). Y lo mejor, de nuevo, cómo interactúan los personajes secundarios durante la batalla, tanto Lisa, como Lex, como Alexa, como el propio gobierno y ejército manteniéndose al margen. Todo se antoja muy creíble y realista, y es imposible no pensar que si la batalla final de Man of Steel hubiera sido como esta, posiblemente nadie se hubiera quejado.


-Clark Kent/Superman: dejamos para el final al protagonista. El Clark que vemos en este Volumen 3 presenta una evolución coherente y lógica (toma nota, DC; se puede hacer así y te cuesta el mismo dinero) con respecto al de los dos anteriores, y aunque, como decíamos, este Superman es más Peter Parker que Clark Kent, no es algo que moleste. Simplemente, le va bien. Con un entorno mucho menos luminoso y algo más deprimente de lo que Superman nos tiene acostumbrados, Clark gana y mucho en profundidad, personalidad, y relaciones con sus personajes secundarios. Pero sobre todo la historia va sobre su soledad. Soledad por ser el último de su mundo, por su inexperiencia con las relaciones con otras personas a excepción de su madre (con quien el guión nos deja una conversación sublime), por cómo el mundo todavía lo teme... El momento de la pelea entre Superman y Zod nos golpea a nosotros con esa soledad que experimenta Superman al verse completamente abandonado, malherido, pero aun así resistiendo y mostrando su coraje. Puede que sea una de las mejores batallas que he visto en un cómic en mucho tiempo, y no la típica pirotecnia de golpetazos y superexplosiones sin sentido a la que tristemente nos hemos acostumbrado.


Este Clark Kent y Superman es valiente en muchas de sus decisiones, es decidido, poderoso, con un punto nerd, pero también es todavía un novato que no tiene ganado el estatus de héroe para todo el mundo y a quien no le resulta fácil derrotar a sus villanos (de hecho, en los tres volúmenes se ha llevado una tremenda paliza antes de vencer). Su vida se nos muestra complicada en sus dos identidades, lo cual puede ayudar al lector no familiarizado con Superman a empatizar con este personaje que tiene una faceta mucho más humana y menos divina de lo que Superman nos tiene acostumbrados. Y es que este imperfecto Hombre de Acero comete errores como parte de su aprendizaje, y le guste o no, no tiene más remedio que aceptarlos, reconocerlos, y tratar de al menos no repetirlos. El ejemplo perfecto es el incidente de Borada que servía como cierre al Volumen 2, cuando Superman decidía dejar el destino de un dictador en manos de su pueblo, interviniendo así de forma activa en la política de un país con el consecuente recelo que eso despierta al resto de naciones que veían en Superman un peligro potencial. Al final de la historia Superman no puede más que reconocer que metió la pata y que no volverá a cruzar la línea, pero deja muy claro también durante su elocuente discurso en las Naciones Unidas que tampoco está dispuesto a que vuelvan a aliarse contra él. Una actitud que podríamos considerar desafiante por parte del kryptoniano, pero que a fin de cuentas es justificable.

No nos olvidamos de la siempre temida kryptonita. El verde mineral vuelve a hacer su aparición en este volumen y, aunque lo hace de pasada, ya sabemos que puede ser un elemento clave en el próximo Earth One. Esto puede gustar o no, pero cuando hablamos de Superman tampoco hay demasiadas formas de ponerlo en peligro, y si esta colección ya ha tirado de soles rojos, villanos que drenan sus poderes e incluso de un nuevo kryptoniano, la kryptonita se convierte en lo único que nos queda aparte de la magia. Y en esta línea editorial, la magia como que no encaja demasiado.

En cuanto al dibujo, Ardian Syaf toma el relevo de Shane Davis, dibujante de los dos volúmenes anteriores. Cuál es mejor o peor es una cuestión de decantarse por el estilo de uno u otro, pero si el arte de Davis era impresionante, Syaf firma un trabajo como mínimo igual de bueno. Personalmente me gusta más su Clark Kent y su Superman parece más fuerte, y desde luego sabe cómo dibujar mujeres y resulta un artista perfecto para los paneles de acción. Pero también logra transmitir expresividad y crear una muy buena narrativa visual que no se limita a la espectacularidad. No hay duda de que Syaf ha dedicado muchas horas a este trabajo y el resultado visual está al nivel del argumental.

Para ir concluyendo, como puntos negativos de la historia echo de menos que se explore la faceta del Clark Kent periodista, que continúa pasando de puntillas. También es ligeramente molesta la reintroducción de la kryptonita en este universo, pero como comentaba antes era algo que se veía venir y solo espero que la forma en la que se utilice en el futuro sea lo más innovadora posible.

Con todo, el lado de la balanza con los cambios positivos pesa muchísimo más, con excelentes reinterpretaciones como las de Lex Luthor, Zod, y sobre todo Lisa y la evolución de Clark Kent y Superman. Todo esto unido al tono realista y contemporáneo de la historia y a la agradable sensación de continuidad que la línea Earth One mantiene desde su primer volumen, y que hace que los tres publicados hasta el momento sean tres partes de una misma historia. Una historia sobre un chico que lucha por adaptarse y por seguir el consejo de su madre y no cerrar las puertas al amor, en cualquiera de sus formas. Una historia sobre un héroe imperfecto que acierta y se equivoca, que se debate entre lo que cree que es correcto y lo que realmente debe hacer. Una historia sobre Superman, y quizá una de las mejores.

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viernes, 2 de noviembre de 2012

RESEÑA DE SUPERMAN EARTH ONE VOLUMEN 2

SUPERMAN EARTH ONE VOLUMEN 2 (Noviembre 2012)

Guión: J. Michael Straczynski
Dibujo: Shane Davis
Reseña de Javier Olivares Tolosa

NOTA: Recomendable, si no imprescindible, haber leído Superman Earth One Vol. 1. Puedes refrescar la memoria con mi anterior reseña.


RESUMEN

Clark Kent sigue trabajando en el Daily Planet después de haber conseguido el puesto gracias a su artículo sobre Superman. Pero su jefe, Perry White, le recuerda que las noticias de ayer son noticias obsoletas, y que hay que conseguir nuevas. Mientras, Lois Lane le cuenta a Jimmy Olsen que desconfía de Kent, e incluso ha comenzado a investigar sobre él. Lo que ha averiguado hasta el momento es que Clark se ha esforzado desde el instituto por ser del montón, sacando suficientes siempre en todo. La reportera está decidida a seguir investigando sobre su nuevo y misterioso compañero. 


Como para ratificar la sospecha de Lois, Clark se muda a un apartamento en una zona de la ciudad que no es la peor ni por supuesto la mejor; es suficiente, como sus notas del instituto. Ahí se le presenta su sexy vecina, Lisa Lasalle, pelirroja, seductora, y que empieza a flirtear con Clark nada más conocerlo. Y también conoce a Eddie Monroe, un joven y amable toxicómano amante de la música de Bob Dylan.


En otra parte de la ciudad, Raymond Maxwell Jensen, un asesino a sueldo, acaba con la vida de un ingeniero informático que había estado ayudándolo a encubrir sus "trabajos", pero que había estado realizando grabaciones en secreto para su propio disfrute. Raymond entra en el centro donde trabajaba su ex-compinche para borrar todos los datos de su ordenador, y es descubierto por seguridad. En su huída, acaba accidentalmente en una cámara experimental de liberación de neutrinos, y se transforma en un ser monstruoso y hambriento de energía.


Clark y Lisa tienen una cita para ver The Rocky Horror Picture Show, pero Clark escucha que un tsunami está azotando la isla de Borada y acude como Superman para echar una mano. Allí, el dictador local ordena a Superman que se marche, y para intimidarlo le enseña el brazo amputado de una persona y dice que seguirá haciéndolo hasta que se vaya. Y pronuncia una frase que se graba en la memoria del Hombre de Acero: "quien tiene las armas, pone las normas". Superman no tiene más remedio que irse.


Mientras, Raymond está alimentándose de la energía de las personas con las que se encuentra, drenándolas hasta dejarlas secas y muertas, pero su hambre es insaciable. Y Lois continúa su investigación sobre el pasado de Clark, hablando con la maestra que tuvo en el instituto, la Sra. Massie. La profesora le cuenta a Lois que Clark era un estudiante brillante hasta que, un día, sus notas empezaron a caer hasta la zona media, como si voluntariamente Clark quisiera pasar desapercibido. Tampoco se metió nunca en peleas (ni siquiera defendiéndose cuando otros las buscaban), ni realizó extraescolares, y fue solo al baile de graduación observando a la gente como si fueran extraños.


Raymond sigue dejando un rastro de muerte mientras trata de aplacar su apetito. Mientras, recuerda su juventud, cuando en el colegio ya mostraba tendencias psicópatas (torturar animales y ser muy violento, sobre todo cuando alguien molestaba a su hermana pequeña). Raymond escucha una noticia sobre ese Superman de Metropolis y decide ir a buscar su poder para alimentarse. Y a todo esto, el gobierno ha iniciado un protocolo para prepararse para combatir a Superman si resulta ser una amenaza. Su premisa es: ¿cómo matar a alguien que es invulnerable?


Clark es sorprendido por Lisa, que lo invita a cenar en su casa con la clara intención de seducirlo. Clark no deja de pensar en una conversación que tuvo con su padre cuando era un chaval, en la que Jonathan le advirtió que tal vez el sexo no fuera posible para él por la posibilidad de que se descontrolara y terminara haciendo pedazos a su pareja (usando una expresión muy clara: "hombre de acero, mujer de papel").


Durante la cita, Clark le cuenta a Lisa -maquillando algunas partes para no hablar de superpoderes- la historia de su mascota, una gatita a la que rescató de que se lo comieran unos coyotes que ya habían matado a toda su familia. Clark y la gata -a la que llamó Fuzzball- tuvieron un vínculo especial, ella siempre dormía donde él pudiera verla y hasta se sentaban juntos por las noches a observar la Luna. Cuando Fuzzball murió, Clark voló hasta la Luna para enterrarla en un sitio donde siempre pudieran verse mutuamente. Lisa acaba totalmente emocionada por la historia, pero Clark tiene que marcharse al oír las sirenas de la policía.


Superman encuentra a Raymond, y de inmediato comienza una pelea entre los dos. El villano anhela el poder que percibe en Superman, y durante la lucha absorbe gran parte del mismo, volviéndose enorme y poderosísimo. Clark se da cuenta de que está quedándose sin fuerzas, y al final tiene que huír para salvar la vida. Muerto no puede hacer nada contra el monstruo, así que acude al Ártico, donde su nave ha construido una base de operaciones, y le pide al ordenador que construya algún tipo de escudo para resistir a su enemigo.


El ejército ataca a la criatura, a la que ya ha puesto el nombre en clave "Parásito". Pero sus ataques son inútiles, y Parásito, que está agotando el poder drenado a Superman, se dirige al Daily Planet para que allí contacten con él para volvérselo a traer. Superman escucha que el monstruo está en el Planet y vuela hacia allí en segundos aunque todavía no tiene el escudo protector. El ordenador le ha advertido que si sus células son totalmente drenadas, podría no recuperar sus poderes después. Parásito y él vuelven a luchar, y el combate termina rápidamente con Superman apaleado y con todo su poder absorbido por el Parásito, que se marcha volando. Clark se arrastra por las calles y va al único sitio cercano donde pueden acogerlo: a casa de Lisa. Lisa lo mete en la cama y el joven pierde el conocimiento.


Mientras, Parásito disfruta de sus nuevos poderes y se plantea matar a todas las personas de la Tierra. El ejército le dispara un misil, más que con la intención de matarlo con la de tantear sus poderes para evaluar así los de Superman. Parásito lo resiste como si nada. Clark despierta en la cama de Lisa y ella vuelve a besarlo y están a punto de hacer el amor, pero Clark se da cuenta que ha recuperado ya sus poderes y se marcha maldiciendo no haberse despertado una hora antes, porque ha perdido quizá la única oportunidad que tendrá para tener sexo sin peligro.


De nuevo en la base del Ártico, el ordenador le informa a Superman que ya tiene el escudo preparado, aunque le advierte que usarlo es peligroso porque si Parásito absorbe toda su energía con el escudo puesto, a Superman le será imposible recargar su poder y moriría. Clark debe correr el riesgo, aunque solo ponerse el escudo ya resulta tremendamente doloroso para el héroe.


Superman llega a la ciudad y se lleva al Parásito de la azotea del Planet, donde intentaba volver a forzar a Jimmy, Lois y Perry para atraer al Hombre de Acero. Vuelve a empezar una dura pelea, en este caso más equilibrada porque el escudo que Superman lleva alrededor del cuerpo impide que el Parásito drene su energía tan rápidamente, aunque el escudo va sufriendo daños.


En un momento del combate, aparece la hermana de Raymond, que ha volado hasta Metropolis al oír la noticia sobre su hermano. Parásito intenta decirle que él siempre se ha preocupado por cuidarla y la abraza, pero al hacerlo la mata al absorber toda su energía. Furioso y destrozado, culpa a Superman y vuelven a pelear, pero Superman termina el combate con un brutal golpe que deja la energía del Parásito consumida.


Poco después, Clark habla por teléfono con su madre sobre el modo en el que afronta los problemas. Le confiesa que, cuando Parásito le dejó sin poderes, se sintió frágil y vulnerable por primera vez, y que piensa que debe empezar a poner parte de sus esfuerzos en hacer que las personas dejen de sentirse así de vulnerables y solas. En ese momento escucha un grito...


Es Lisa, que está siendo golpeada en su casa por un hombre. Superman se lo lleva sin ser visto (aunque se deja las gafas en el suelo de Lisa) y se lleva al hombre a un paraje helado, no sabe si es Alaska, Siberia o Noruega. Lo deja allí y le dice que camine hasta un pueblo cercano, no sin antes darle una clarísima y contundente amenaza de lo que le pasará si vuelve a acercarse a Lisa otra vez.


El ejército tiene a Parásito encerrado en una celda que lo aísla de cualquier fuente de energía. Pero con el monstruo derrotado, y habiendo servido de prueba para evaluar los enormes poderes de Superman, ahora su principal preocupación sigue siendo cómo desarrollar un sistema para matar al Hombre de Acero si es necesario.


Más tarde, Lisa le da sus gafas a Clark y le dice que no quiere ni necesita saber cómo lo ha hecho. Le confiesa que, a veces, cuando no llega a fin de mes, se prostituye, y que no se lo dijo porque sabía que no querría volver a verla. Clark lo piensa durante un segundo y le repite una frase que le decía su padre cuando él, de joven, cometía alguna tontería: "no apruebo lo que has hecho, pero entiendo por qué sentías que debías hacerlo". Clark y Lisa se abrazan como amigos, muy contentos porque ninguno de los dos tiene muchos de esos. Sonriendo, Clark mira a la Luna y pregunta en voz baja: "¿Y tú qué miras, Fuzzball?"


Isla de Borada. El dictador duerme plácidamente cuando recibe en su dormitorio la visita de Superman. El Hombre de Acero le dice que ha pensado mucho en lo que le dijo: "quien tiene las armas, pone las normas". Y que tiene razón. Así que ha derrotado a su ejército y ha puesto un arma en las manos de cada rebelde, que ahora se dirigen a su palacio. "Hoy es día de elecciones en Borada, y algo me dice que no van a reelegirlo." Ignorando las súplicas del dictador, Superman se marcha volando justo cuando un grupo de rebeldes armados irrumpe en la habitación.


De vuelta a casa, Clark ve una ambulancia en su bloque. Lisa le dice que es Eddie, que ha muerto de sobredosis. Clark entra en el piso del chico y ve las paredes llenas de símbolos de la S de Superman y de súplicas por ser salvado. Clark se queda completamente destrozado y decide hacer que la historia de Eddie se sepa.


El ejército presenta a los dos eminentes científicos que van a ayudarlos a averiguar el modo de acabar con Superman: la doctora Alexandra Luthor y su esposo, Lex Luthor. Alexandra dice que les pueden llamar "Lex al cuadrado".


En el Planet, Clark entrega su artículo sobre Eddie. Perry lo alaba, considerándolo lo mejor que ha escrito, pero aún así dice que debe relegarlo a las páginas de sucesos porque nadie considera noticia que un yonki haya muerto. Lois escucha todo detrás de la puerta y algo le hace pensar que Clark no es mala persona después de todo, así que decide archivar su expediente de investigación sobre él... por el momento. Al rato, la profesora de Clark lo llama para preguntarle si todo va bien y contarle que llamó "Lane, de Recursos Humanos", para preguntar un montón de cosas sobre él. Clark se queda mirando a Lois muy sorprendido de que lo haya estado investigando.


Como epílogo, nos remontamos a 5 días antes de todo lo ocurrido. La fastuosa mansión del matrimonio Luthor. Alexandra está trabajando por cuenta propia en un proyecto para revertir la energía lumínica, y le cuenta a Lex que los poderes de ese tal Superman podrían venir de su manera de absorber la luz solar, y que revirtiéndolo podrían dejarlo sin poderes o matarlo. Lex no entiende por qué deberían matar a Superman, que parece no haber hecho más que ayudar a la gente desde que apareció, y Alexandra dice que solo es una pregunta intrigante, y que resolver esas preguntas es lo que los ha hecho tan ricos.


Como cosa del destino, el Pentágono llama a Alexandra y le pregunta si querrían ganar muchísimo (pero muchísimo) dinero con un contrato del Departamento de Defensa. En broma, Alex pregunta que "a quién hay que matar", y la oficial del Pentágono responde: "es gracioso que pregunte eso..."


-FIN-

VALORACIÓN PERSONAL
Por Javier Olivares

Voy a comenzar mi comentario personal sobre Superman Earth One Vol. 2 con una pregunta candente: ¿es este el mejor cómic de Superman jamás publicado? Mi intención es razonar la respuesta en las próximas líneas.

El primer volumen presentó a Clark Kent transformándose en Superman, una dura decisión para alguien que tenía todas las oportunidades para ser cualquier otra cosa mucho más lucrativa que un superhéroe. Pero al final es eso en lo que se convierte, salvando a la Tierra de una invasión alienígena. Este volumen dos arranca poco después de aquello, con Clark recién establecido en el Planet y despertando las suspicacias de la rencorosa Lois (cabreada por no haberse llevado ella la única entrevista concedida por Superman). El cómic comienza mostrando cómo Clark se integra en un barrio mediocre de Metropolis donde no llamar la atención, como siempre ha hecho. Conocemos a sus vecinos, gente absolutamente corriente en esa clase de barrio, y quizá ligeramente estereotipada pero aún así totalmente creíble. Hablo del amable yonki de las escaleras (cuyo final estaba muy claro desde el principio del cómic) y, sobre todo, de la sensual Lisa Lasalle (de nuevo un nombre con doble ele como interés romántico de Clark), la sexy vecinita que todos querríamos tener... aunque sea prostituta ocasional. De nuevo el gran Straczynski se permite meter un personaje con el que realizar una buena crítica social y aportar una dimensión más humana a Superman.

Y es que en este aspecto arriba mencionado, el cómic es un éxito redondo. Jamás, y digo bien alto eso de JAMÁS, he visto un Clark Kent tan corriente como este. Y cuando digo corriente no me refiero a anodino o carente de interés, sino a que es un chico normal, del montón, al que le suceden cosas normales y del montón. Al menos como Clark Kent, claro; como Superman ya es otra cosa. Genial la forma en que se tocan ciertos temas a través de los personajes secundarios, como los problemas de Clark con el sexo (fantástica y desternillante la queja de Clark a Dios cuando recupera sus poderes: "¿no podrías haberme despertado una hora antes? ¿O media hora, al menos?"). Y no menos genial -aunque mucho más seria y controvertida- la subtrama con el dictador de la isla de Borada. Ese que no permite a Superman ayudar a su pueblo durante el tsunami y que después recibe su merecido, no directamente de Superman, pero sí gracias a la ayuda que el Hombre de Acero ha prestado al oprimido pueblo (por cierto que lo del dictador haciendo a Superman recular para salvar vidas, es una idea que seguro os sonará, por ejemplo, de la magnífica Paz en la Tierra). Creo que todos sobreentendemos que el dictador terminará tiroteado, linchado, o con muchísima suerte encerrado de por vida. ¿Es Superman culpable indirecto del destino de esa persona? Pues sí, no hay duda de que lo es. Pero ¿podemos culparle por poner un arma en las manos de gente que sufre, para que derroquen a quien les hace sufrir? Yo personalmente no puedo, aunque entiendo y respeto que habrá quienes sí lo consideren reprobable. Pero para mí, ese acto no hace sino aportar más tridimensionalidad a un personaje normalmente apolítico y que no se involucra en conflictos de esa índole. Aquí Superman decide actuar. No puedo censurar esa conducta porque creo que yo hubiera hecho lo mismo. Además, recordad que lo fácil para él hubiera sido achicharrar al dictador con su visión calorífica (algo que se le pasa por la cabeza), pero no lo hace. Toma otro camino. El camino de permitir que sea el pueblo el que decida su destino.

Aunque si queréis tridimensionalidad, la historia de Fuzzball os dejará de piedra. Madre mía, creo que es lo más bonito que he leído en mucho tiempo. Esas páginas rebosan ternura, y el gesto de Clark de enterrar a su gata en la Luna para tenerla siempre a la vista, es tan bonito que muchos lo considerarán cursi. Me ha encantado, creo que también sirve para construir a Clark como un chico normal, solitario y aislado, que encontró en esa mascota a su única amiga, y que decidió honrarla del mejor modo posible cuando se fue.

Siguiendo con el análisis de personajes, es el turno del villano. Parásito, o Raymond Maxwell, es también un personaje con trasfondo. No es el conserje obeso que se come un donut contaminado en Superman Secret Origin. No, es un asesino que se gana la vida matando gente y con claras tendencías psicópatas desde la niñez. En un cómic cuya temática gira alrededor del poder, ¿se os ocurre un villano con mejor potencial para utilizar el poder de forma dañina? Como Parásito, el personaje resulta aterrador y muy duro de pelar, pero para mí es como Raymond como más me gusta. De nuevo la humanidad de la historia (como la parte de la hermana, que es desgarradora) se impone a la fantasía y ficción propia del cómic.

Y como última subtrama tendríamos la gran sorpresa final que, sin duda, se reserva Straczynski para un volumen tres que estoy seguro va a existir. Hablo de esa aparición de Luthor, y no uno, sino dos Luthors... un matrimonio nada menos. ¡Vaya giro! Y además, parece que la mala malísima es la mujer, y no tanto el marido. Un enfoque interesante que seguro dará mucho juego cuando estas dos mentes empiecen a trabajar en cómo matar a ese superhombre invulnerable por encargo del Pentágono.

Lo que más me ha gustado: el tratamiento de todos y cada uno de los personajes, tanto de los secundarios como sobre todo de Clark. Un Clark humano y cercano, unos vecinos normales, un interés romántico muy cotidiano, una Lois y un Jimmy que pasan casi de puntillas por el cómic y que solo sirven para aportar algún flashback del pasado de Clark, un villano con fondo y un gobierno obsesionado por preparar una defensa contra el extraterrestre aparentemente bueno pero del que apenas saben nada.

También las citas de Clark con Lisa, personaje femenino brillantemente escrito (y dibujado) y que se convierte no en la Lois Lane, sino más bien en la Mary Jane de este Clark Kent con aires de Peter Parker. Otro punto muy a tener en cuenta: que se nota que Straczynski escribió una gran etapa de Spider-Man, porque en este volumen 2 Clark Kent es un personaje mucho más parecido al pobre Peter Parker que al Clark que siempre hemos conocido. Vive en un mal barrio, tiene problemas con las chicas, los villanos le dan palizas, hay gente que desconfía de él igual que la hay que lo considera un héroe... Es un personaje solitario y con una relación difícil con el resto del mundo. Y en ese contexto, Lisa es un interés romántico mucho más accesible y válido que Lois Lane, ¿no creéis?

Lo que menos me ha gustado: que algún personaje roce un poco el estereotipo, sobre todo Lisa y Eddie. El final de Eddie estaba cantado. La muerte de la hermana de Raymond/Parásito, también. Y el poco protagonismo de Lois y Jimmy (sobre todo de Lois). Aunque el enfoque de Jimmy en este universo me gusta, no tanto el de Lois, que de momento no ha hecho más que ser una cotilla rencorosa de cuidado.

Me dejo para el final comentar el dibujo, porque necesito poco para eso: excepcional. Shane Davis consigue alzarse como uno de mis nuevos dibujantes favoritos. Qué gran dibujo en todas las viñetas, y cómo se nota que lo han preparado con tiempo y con esmero. Formidable. Y debo hacer notar un detalle curioso: la primera aparición de Superman me ha chocado... porque su uniforme sigue llevando el calzón. DC lo ha conseguido. Mi cerebro ve ahora el calzón como algo obsoleto y del pasado. Cabrones. Aún así, el dibujo es tan sensacional que a las pocas viñetas de Superman calzonado, te acostumbras a él. Aunque no dejo de preguntarme si no es un pequeño paso atrás en un cómic que consigue, y cómo, modernizar al personaje hasta niveles nunca logrados.

Así que, después de todo este rollazo razonamiento, poemos retomar la pregunta del principio: ¿es Superman Earth One Vol. 2 el mejor cómic de Superman jamás publicado? Pues por todo lo anteriormente expuesto y por muchas otras cosas que solo podréis valorar en conjunto cuando leáis la obra, para mí la respuesta es muy clara. Pero para no ser tan categórico, la expresaré de otra forma: hace muchos años que no disfrutaba tanto de la lectura de un cómic de Superman. Desde Identidad Secreta no había vuelto a hacer lo que he hecho cuando he terminado este cómic: volver a la página uno y empezar a leerlo de nuevo por puro placer. Y después de esa segunda lectura me ratifico en que hacía muchos años que no leía nada tan bueno sobre Superman. ¿Es el mejor cómic del Hombre de Acero, entonces? Pues como siempre, será una cuestión de gustos personales. Pero no cabe duda de que sí es, absolutamente, una OBRA MAESTRA.

VALORACIÓN PERSONAL
Por Juan Carlos Hernández


Cuando te pones delante de una teclado para escribir una reseña tienes dos opciones: una, seguir tu cabeza; y otra, seguir a tu corazón. Dependiendo del día que tengas y del tipo de cómic que hayas leído, escoges una de las dos opciones, incluso en muchos casos eligiendo la que más favorece al cómic en cuestión. En este caso, escojas la opción que escojas (corazón o razón) sientes que estás ante algo absolutamente excepcional, y trataré de explicarme.

El primer número de Superman Earth One fue absolutamente sublime, aunque se dejaba muchas cosas en el tintero debido a tratarse de una presentación. Pese a esta carencia, nos encontrábamos con un posicionamiento novedoso y moderno de un personaje que, en la última década, ha tenido una infinidad de reinvenciones de su origen. De todas maneras, todos albergábamos la duda de si Straczynski y Davis iban a ser capaces de dar un segundo paso en el que no sólo mantuvieran el nivel del primer número, sino que exploraran aspectos que no se tratan frecuentemente en los cómics de Superman. Y amigos, lo han hecho y de que manera.

Desde el punto de vista más racional encontramos que se exploran aspectos ligados a la vida de Clark de una forma verosímil, se define la relación de algunos personajes de una forma creíble, se cuestiona de una forma realista y sólida la aparición de Superman en el día a día de la humanidad, se exploran aspectos socio-políticos que en muy pocas ocasiones se han tratado en los cómics... Vaya, que es una novela gráfica que de un forma objetiva tiene mucha sustancia.

Desde el punto de vista emocional te sientes con la sensación de haber leído algo creíble y que bien podría suceder en la vida real, te sientes alienado al igual que Clark se ha sentido durante toda su vida, te entristece pensar que alguien ha tenido que vivir toda la vida cohibido por ser tan diferente al resto, te emocionas con la anécdota del gato (pero literal, te emocionas de cabo a rabo)... Un logro en sí mismo sin contar con los aspectos racionales detallados anteriormente.

Os preguntareis qué me ha parecido la acción, el villano, la presentación de Lex... Absolutamente geniales, pero creo que los otros aspectos (racionales y emocionales) me han dejado una huella imposible de borrar.

El dibujo es magnifico y se asocia a la perfección con el guión ya que es un dibujo bañado de realismo. Luminosidad tenue, colores poco saturados a excepción del traje de Superman y los detalles que ensucian los fondos, te hacen sentir de una forma subliminal que no estás leyendo un cómic de superhéroes sino otro cosa.

Es de recibo dejar constancia que hay algunos aspectos que no me han acabado de gustar, como la poca importancia que le dan a personajes vitales en la leyenda de Superman como Lois y Jimmy y... ¡Ups! Que no encuentro nada más.

Uno de los mejores cómics que he leído en toda mi vida.

VALORACIÓN PERSONAL
Por Alberto Díaz Otero


Me sucede leyendo algunos cómics que, la experiencia en sí, me resulta lo más parecido a ‘ver’ una película que se va desarrollando en mi mente. Y no son muchos, la verdad. Que yo recuerde esa sensación tan intensa sólo se ha producido leyendo dos cómics: ‘Identidad Secreta’ y ‘Kingdom Come’ (sigo esperando que a alguien se le encienda la bombilla para una adaptación a la gran pantalla)… pues ahora ya son tres.

‘Earth One 2’, me ha pegado literalmente a su historia y no he podido dejar de leerlo hasta el final. Y curiosamente, no he dejado de asociar a este Superman con el del ‘Kingdom Come’ si bien en este último nos encontramos un Superman ‘maduro’ (y ‘quemado’ a partes iguales), aquí nos encontramos con el mismo Superman, pero a la inversa, con un joven Superman (aún en pañales), pero (y eso es lo importante) con la misma entrega y sobre todo, con la misma determinación. Para mi, ÉSTE es Superman.

Me ha encantado además, que este cómic no pasa ‘de puntillas’ por temas controvertidos y espinosos, muy actuales además, como su actuación frente al dictador de turno. Este Superman ‘se moja’. Y eso es algo que personalmente agradezco, y espero que el lector de cómics actual también. Especialmente me ha gustado cómo se ha tratado ‘el asunto’ con su vecina Lisa. Si a eso le añadimos que desglosa temas cotidianos con una sorprendente frescura, pues para qué pedir más.

Contiene además momentos dignos de emocionar al más plantado. El relato de su gato, es simplemente para echarse a llorar. Superman no sólo son ‘hostias como panes’, sino que abarca el espectro contrario, el de la más exquisita dulzura. El sentido del humor del personaje también me ha encantado, haciendo que te identifiques al instante con el joven Clark.

Se preguntaba mi amigo Javier Olivares si era este el mejor cómic que había leído. En lo que a mí respecta, realmente no lo sé. Lo que sí sé, es que me ha hecho emocionarme y vibrar a partes iguales, y eso no es tarea fácil, al menos en mi caso.

El único ‘pero’ que le pondría, y que se hace extensible a la mayoría de los cómics que leo (y que ya le sucedió en su primer volumen), es la apariencia del villano (no el villano en sí). Sé que es una cuestión de gustos, pero en un cómic de esta entidad me gustaría encontrarme un villano más ‘real’, menos ‘estereotipado’ en lo que respecta a su apariencia… No creo que sea necesario ponerle colmillos para que nos demos cuenta de su maldad, pero repito, es cuestión de gustos y de lo que adolece también para mí sus hermanos, los superhéroes de la gran pantalla.

Como resumen, creo que este ‘Earth One 2’ nos trae a Superman, al que a mí me gusta, humanizándolo de tal manera, que a la postre, resulta el más humano de todos nosotros.

VALORACIÓN PERSONAL
Por Mariano Bayona Estradera

Y no podía faltar también la opinión de nuestro amigo Mariano Bayona Estradera, que él ya ha dejado clarísima en su página de Superman. Os invito a leerla en el siguiente link y así tenéis la opinión de todo el equipo de El Sótano del Planet.


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miércoles, 3 de noviembre de 2010

RESEÑA DE SUPERMAN: EARTH ONE

Llevamos tiempo esperando esta historia, primera de la línea Earth One de DC Comics, que viene a narrar orígenes alternativos de los personajes de la casa. J. Michael Straczynski se encarga de coger las riendas de Superman y de, según sus palabras del prólogo (un prólogo cargado de respeto y amor por el personaje hasta un punto que me ha sorprendido), de “cumplir un sueño de la infancia” al poder contar su versión de Superman.

Y qué versión.

Me vienen a la cabeza adjetivos como “impresionante”, “sobrecogedora”, “impactante” y otros muchos que mejor no menciono por si los niños; pero en inglés hay una palabra que define a la perfección lo que este cómic transmite: breathtaking, literalmente “que quita el aliento”. Porque hay momentos en los que estás leyendo y piensas: sí, esto SÍ. Así tiene que ser.

El contexto de la historia es completamente contemporáneo. Tenemos a Clark Kent, un joven de alrededor de veinte años, que se dirige a Metropolis para buscarse la vida. Pero no de cualquier manera, sino como estrella de fútbol, científico de la mejor compañía o cualquier otro trabajo en el que ganar una fortuna con sus prodigiosas habilidades, con la intención de mantener a su madre como una reina el resto de su vida, algo que le prometió a su padre antes de morir. Straczynski establece así un concepto muy marveliano de Superman, que, como Spider-Man en sus inicios, pretende primero beneficiarse de sus poderes económicamente antes que ofrecerse al mundo (aunque sea para solventarle la vida a su madre, lo cual no es un concepto deshonesto en absoluto). Pero la “conversación” con su padre en el cementerio deja bien claro la bondad del personaje, que no piensa dejar de lado el ayudar a la gente, pero sin descuidar el ser feliz y ganar dinero. Un héroe a medias; porque un verdadero héroe no piensa en sí mismo. Pero así arranca la historia, algo totalmente comprensible para un Clark de apenas veinte años y con las ideas todavía no muy claras.