Superman es hijo del General Zod, Batman es un vampiro, Wonder Woman es una diosa del Cuarto Mundo y los tres son asesinos al servicio del gobierno, tan peligrosos como incontrolables. Con una premisa así, no hay duda de que la oferta de esta
Justice League: Dioses y Monstruos es la de una historia alternativa o
elseworlds en la que desde el principio empezaremos a reconocer personajes, nombres y conceptos, pero en la que casi todo es diferente y no está sujeto al canon. Solo la primera escena ya es una declaración de intenciones. ¿Zod implantando su material genético en el óvulo de Lara en una cámara matriz mientras Jor-El, herido, observa la escena? Suena a algo sucio y en realidad es todo muy "científico", pero no nos engañemos, el hecho es el mismo; que Zod implanta su semilla en Lara por la fuerza y consigue así que su línea genética sea la que sobreviva a la destrucción de Krypton. Para mí, desde este instante,
ya no podemos decir que el personaje resultante sea Superman. Es un kryptoniano, hijo de Lara, pero no es Superman. Y no porque sea malvado o asesino, o porque se haya criado con una pareja hispana bajo el nombre de Hernán Guerra y haya tenido que vivir el drama de los sin papeles, sino porque Superman es hijo de Jor-El. El personaje resultante de este experimento argumental solo es Superman en nombre, pero en absoluto es el hombre de acero. Y ni que decir tiene en cuanto a actitud...
Algo similar ocurre con el resto de personajes. Estéticamente hablando, este Batman que en realidad tiene la identidad de Man-Bat en los cómics, se parece más al Búho Nocturno de
Watchmen que al propio Batman, y Wonder Woman sería una suerte de adaptación de Bekka, uno de los personajes del
Cuarto Mundo de Jack Kirby, que aquí es hija de Highfather y viuda de Orión. La lista continuaría con las versiones propias de Will Magnus y sus Metal Men, de Ray Palmer, Amanda Waller convertida en Presidente de los Estados Unidos, o un Lex Luthor formidable que comienza como un duro científico, se transforma en todo un Stephen Hawking, y termina siendo la versión de Metron en este universo particular. Y todo resulta bastante orgánico dentro de su propio contexto, como si las diferentes personalidades que le han dado a cada héroe y villano se complementaran perfectamente en la historia. Por otro lado,
personajes tan diferentes necesitan algo de trasfondo, y aunque la película se centra en la aventura en cuestión, tampoco faltan
algunos flashbacks muy bien insertados a través de los cuales obtenemos la información necesaria para entender los orígenes de tan peculiares Batman, Superman y Wonder Woman. Especialmente bueno me ha parecido el de Batman, casi un episodio de serie
creepy en sí mismo, que nos recuerda que esta película, más allá de clasificaciones por edades -que ya sabemos que a veces son de dudosa credibilidad-, no debería ser vista por niños impresionables, ya que
entre el vampirismo, la violencia de los combates, la sangre y la cantidad de muertos, el guión se mueve en un terreno más bien para adultos. Las motivaciones del villano, la actuación y evolución de los personajes a lo largo de la historia, el impacto y consecuencias de lo que sucede, todo tiene un toque de realismo habitualmente inédito en el cine de animación de esta categoría, y que sin duda recuerda más al tono de
Watchmen que al de anteriores películas de DC como
Justice League: War o
Justice League: Throne of Atlantis. Obviamente esta película se puede permitir este nuevo enfoque gracias a no estar sujeta a las cadenas de la continuidad ni a los cánones de cada personaje, y
por eso el resultado se antoja tan fresco, entretenido e interesante. Y también ayuda, y no poco,
el excelente dibujo con el inconfundible sello de las producciones de Bruce Timm, con una animación fluida y dinámica que convierte las escenas de acción, y no son pocas, en una auténtica delicia.
En definitiva, una película que he tardado en ver porque no me motivaba y cuyo visionado
ha terminado siendo una sorpresa de lo más agradable. El que espere una historia convencional de héroes y villanos con Superman, Batman y Wonder Woman encarnando los valores que suelen representar, que se aleje de ella o que cambie el chip. Aquí la propuesta es mostrarnos una realidad alternativa en la que
la línea entre buenos y malos está más difuminada, y en la que incluso los que terminarán siendo los mayores héroes de la Tierra siempre tendrán a sus espaldas un pasado lleno de muerte y violencia. Algo diferente, arriesgado, pero todo un acierto si se lleva de la forma adecuada, y en este caso se ha conseguido.
Puedes comentar esta entrada y seguir todas las noticias de Superman actualizadas al momento en nuestra página de Facebook.